Nuestro Patrimonio

Juan Carlos Castagnino: “El arte que habla de nosotros” 1908-1972

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Homenajear la obra de Juan Carlos Castagnino es, referir uno de los artistas más completos de nuestro país. El trazo de su dibujo fue revolucionario y junto a las ilustraciones del Martín Fierro, a través de un encargo de la editorial EUDEBA (1962), dejó una importante asociación sobre la representación de nuestra cultura tradicional e historia, como parte su identidad estética.

El paisaje del mar y la pampa ha contribuido en su obra, su primer fuente de inspiración han sido los caballos, los cuales ha representado en gran parte de sus producciones. Su paleta ha variado durante su larga producción pero el color siempre ha estado presente. Hay que destacar su gran compromiso social, un gran humanista que conmovió con su trazo y supo representar aquel sentimiento nacional en cada propuesta artística.

Fue uno de los ayudantes del muralista mexicano, David Alfaro Siqueiros, durante la realización de “Ejercicio Plástico”, (1938), en la residencia de Natalio Botana. Esta experiencia forjo la formación del grupo de artistas que pinto la cúpula de la Galería Pacifico: Spilimbergo, Urruchua, Berni, Colmeiro. Luego de esto realizó distintos viajes, entre Europa y Latinoamérica.

Parte de su producción se encuentra integrando la pinacoteca del Palacio de Hacienda, pero su trayectoria trasciende geografías y jurisdicciones y es parte del acervo cultural de todos los argentinos. El Museo de Arte de Mar del Plata lleva su nombre desde 1982, como homenaje a este maestro de la plástica argentina.

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Salón Scalabrini Ortiz: La historia en enseres

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El patrimonio cultural conlleva en su haber la importante tarea de ser el canal comunicador que vincula a las personas con su historia. El patrimonio cultural es un proceso de construcción y representa el valor simbólico de la identidad.

El Ministerio de Hacienda de la Nación (ex Economía y/o Finanzas) en el devenir de la historia argentina estuvo alojado en varios lugares. Primero funcionó en la ciudad de Paraná, provincia de Entre Ríos; después fue trasladado a la Ciudad de Buenos Aires donde estuvo emplazado en los terrenos que actualmente ocupa la sede del Gobierno Central (Casa Rosada), luego mudado a la intersección de Victoria y Defensa hasta llegar finalmente a utilizar las parcelas donde actualmente se encuentra. La inauguración del Palacio de Hacienda se produjo el 28 de diciembre de 1939.

En el nuevo edificio se reservó un salón de reuniones para funcionarios de alto rango, y el cual fue engalanado con los retratos de los titulares del Ministerio de Hacienda que prestaron servicios entre 1853 y 1970 (en 1969 por resolución ministerial se abandonó la práctica del retrato del titular), el cual fue Bautizado “Salón de Cuadros”.

El Salón hoy…

Desde 1995, la Coordinación de Recuperación y Conservación del Patrimonio Cultural es custodio de dichos retratos y responsable por su guarda.
En la actualidad, el “ex Salón de Cuadros” es engalanado por dos bienes culturales que pertenecen al patrimonio histórico que formaron parte (y forman) del despacho del Ministro; un secreter Wooton Desk de 1882 y una mesa oval sobre la que se firmó en 1935 el armisticio y paz definitiva entre las repúblicas de Bolivia y la del Paraguay.

Además alberga dos pinturas de grandes dimensiones encargadas a Emilio Centurión (Obra: Aserradero) y Jorge Soto Acebal (Obra Ofrenda de Frutos); y tres esculturas, un busto en mármol de Vicente López solicitado al escultor Luis Perlotti, una escultura de vaciado en bronce “Infancia Previsora, Vejez Tranquila” de Nicolás Ferrari y una escultura en bronce de Scalabrini Ortiz del artista Agustín López Barcia.

En el año 2010, el “ex Salón de Cuadros” fue rebautizado como “Salón Scalabrini Ortiz”, y es el salón de reuniones más utilizado por los titulares de los Ministerios de Hacienda, de Producción, de Finanzas, de Energía y de Transporte que funcionan en el Palacio de Hacienda.

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Roberto Capurro, el escultor del mar.
Por Lic. Mario Naranjo

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El pasado Septiembre se cumplió el cuadragésimo quinto aniversario del fallecimiento del artista plástico Roberto Capurro, uno de los grandes exponentes de la plástica en la República Argentina.

Roberto Juan Capurro nació en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a principios del siglo XX (1903), y dieciocho años después egresó de la Escuela Nacional de Bellas Artes ostentando el título de Profesor Nacional de Dibujo.

Desde temprana edad tuvo una participación muy activa en los Salones de Arte más importantes a nivel nacional y regional. Cabezas modeladas y esculturas de gran impacto artístico se vislumbraron en distintos escenarios de la ciudad de Buenos Aires, Catamarca, Santa Fe y la provincia de Buenos Aires. Capurro no tardo mucho tiempo en comenzar a exponer en los salones más importantes de Bolivia, Brasil, Estados Unidos, los países que conformaban la ex Yugoslavia, Francia e Italia.

A los treintaisiete años fue galardonado con el Primer Premio Nacional de Escultura por su obra Estrella de mar. Durante los años posteriores dedicó su vida a los viajes de estudio y a la docencia, ejerciendo en la Universidad Nacional de La Plata.

Todos los días, podemos encontrarnos con la producción de Roberto Capurro en el Museo Nacional de Bellas Artes, en los salones más reconocidos de Argentina y en distintas sedes municipales y edificios públicos. Su particular visión y conjunción entre lo emocional y lo terrenal resultan sublimes.
La producción artística de Roberto Capurro se destaca como pieza fundamental del acervo cultural del Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas, permaneciendo bajo la custodia y salvaguardia de la Coordinación de Recuperación y Conservación del Patrimonio Cultural.

En la principal cartera económica del país, tanto el visitante como el empleado pueden disfrutar de la carbonilla y pastel tiza “Recogiendo la Red”, ubicado en la sala de videoconferencias del quinto piso del Ministerio. O por citar otros ejemplos de las obras en custodia, basta con recorrer los pasillos de la actual sede de la Sindicatura General de la Nación (ex sede central de E.L.M.A) para poder disfrutar de obras de gran envergadura construidas con la técnica de vaciado en cemento como “Levando Anclas” o “Al timón”.

A 45º años de la desaparición física de “el escultor del mar”, la Coordinación de Recuperación y Conservación del Patrimonio Cultural, con este humilde homenaje, busca seguir contribuyendo al fortalecimiento de la identidad cultural a través de políticas de gestión y difusión cultural.

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“Panneaux fundacionales: el arte y la economía nacional”
Por Lic. Mario F. Naranjo.

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Este año se cumple el 77º Aniversario de la inauguración del Palacio de Hacienda. Pieza única con reminiscencias Bauhaus, éste edificio alberga destacadas obras plásticas solicitadas a distintos artistas como Francisco Vidal, Ernesto Riccio, Adolfo Montero, Raúl Mazza o Paulina Blinder entre muchos otros.

El proyecto de la realización del edificio presentado por el arquitecto y artista plástico Antonio Pibernat, tomaba a consideración el emplazamiento de pinturas de grandes dimensiones conocidas como “Panneaux Fundacionales” para engalanar los distintos salones de reunión y despachos de los funcionarios de alto rango.

El Palacio de Hacienda plantea una organización funcional en dialogo con los bienes culturales que atesoran la presencia del hombre y su labor diaria, que guardan en secreto el vínculo entre el arte y la economía nacional.

Por citar solo algunos ejemplos, “La pesca” de Gregorio López Naguil y “Economía Nacional” de Bernaldo de Quirós engalanan el acceso de Hipólito Yrigoyen 250, mientras que “Primer trueque” y “Principios de la corriente inmigratoria” de Jorge Soto Acebal lo hacen en el acceso de Balcarce 136. Otro de los salones “Manuel Belgrano”, alberga un Panneux (óleo sobre tela) de 3 metros de alto por 3,2 metros de ancho llamado “Riqueza Nacional” del artista plástico Francisco Vidal, o el Panneau “Riquezas Argentinas” de Antonio Alice, ubicado en el Hall principal del sexto piso.

Todos los años los especialistas en conservación y restauración de la Coordinación de Recuperación y Conservación del Patrimonio Cultural llevan adelante las acciones pertinentes para evitar el deterioro en los bienes culturales. Tarea ardua y meticulosa si pensamos en la Pinacoteca del Palacio de Hacienda, y que además los lugares de emplazamiento de las obras son lugares comunes donde conviven el trabajador, el funcionario y el público en general.

Entre esas acciones, el equipo técnico regularmente realiza relevamientos del estado de conservación para minimizar les efectos producidos por los factores de deterioro y de esta manera anticiparse a la pérdida parcial o total de un bien cultural.

Es por ello, que hemos podido actuar con suma celeridad en la detección de factores de deterioro que habían comenzado a amenazar a algunos Panneaux Fundacionales como lo son “Norteños en el mercado” de Adolfo Montero, “Puertos Argentinos” de Gastón Jarry o “La cosecha” de Raúl Mazza.

Dichas obras fueron trasladadas hasta el Taller de Restauración de la Coordinación y fueron sometidas a análisis previos y pericias que desencadenaron en algunos casos en limpiezas superficiales y en otros a procesos de restauración que incluyeron la reintegración de la capa pictórica, para luego ser emplazadas nuevamente.

El compromiso con la sociedad y su representatividad hace manifiesta la responsabilidad que ha protagonizado el Estado Nacional en relación a los bienes culturales, encauzando dicha comprometida labor en la salvaguardia y como contralor del uso responsable de dichos bienes.

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Julio Barragán, el trazo cubista argentino.
Por Lic. Mario F. Naranjo.

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El pasado 14 de Enero transcurrió el quinto aniversario del fallecimiento del artista plástico Julio Barragán, uno de los grandes exponentes de la plástica en la República Argentina.

Su característico trazo se transformó en el denominador común de todas sus obras. Su formación autodidacta fue impregnada por el uso de las formas, las texturas y el color de una manera univoca.

Sus primeras producciones plásticas, de tintes realistas, fueran gobernadas por las tonalidades pardas, grises, y mates, las cuales evidencian el puente establecido entre su oficio de artista y su otro gran amor, la cerámica. No es casualidad que desde el año 1945 detentó el título de Técnico de la Escuela Nacional de Cerámica, ubicada en el barrio de Almagro de la Ciudad de Buenos Aires.

Su obra fue bien recibida en el Salón Nacional de Artes Plásticas desde 1946, pero su producción dará un salto cualitativo y cuantitativo a partir de un viaje a París y el contacto con la obra de Pablo Picasso.

La adopción del cubismo en su obra traerá consecuencias notorias en su producción. El estudio del color y de las formas, la incorporación de la materia y las dinámicas logradas, se transformarán en el norte hasta alcanzar la perfecta conjunción entre las representaciones constructivistas y la potente fiebre del color que amalgama lo estrictamente formal del lenguaje y el desborde expresivo.

El 27 de Diciembre del año 1939 se inauguró el edificio del Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas como una pieza única en cuyo interior se presenta un universo patrimonial que tiene como grandes protagonistas a los artistas plásticos argentinos.

La producción plástica de Julio Barragán se constituye como una columna vertebral entre el cuarto, quinto, sexto y noveno piso de la cartera económica. La singular lucidez del autor se hace evidente en las piezas que forman parte de la colección del Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas, y permanecen en custodia de la Coordinación de Recuperación y Conservación del Patrimonio Cultural.

Obras como “Álamos”, “Paisaje con casas e iglesia”, “Paisaje con casas”, “Escena portuaria”, “Casas” o “El Riachuelo” engalanan los distintos despachos, salones de reunión y oficinas de funcionarios y empleados.

Lo manifestado, no solo circunscribe una responsabilidad, sino destaca y pone en valor la vocación necesaria y excluyente para velar por la perpetuidad de los bienes culturales, concebidos como componentes insoslayables y poseedores de un valor espiritual que los define como únicos e irremplazables y conforman el valioso acervo que pertenece a toda la sociedad.

Es por esto, que desde hace más de dos décadas la Coordinación de Recuperación y Conservación del Patrimonio Cultural ha asumido un compromiso inquebrantable con la sociedad en relación a los bienes culturales, encauzando dicha comprometida labor en la salvaguardia, recuperación y uso responsable de los mismos.

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